No seremos nosotras quienes cuestionemos el intento de anestesiarnos consumiendo contenidos de camino al trabajo. Aunque ese 'microocio' que nos «migajea» el capitalismo no es ocio ni evasión. Es, más bien, un scroll infinito que nos deja atolondradas, lejos de descansadas. Un amago de combustible para tirar durante otra jornada de explotación. Dicho esto, y salvo que leer o concentrarte en el móvil sea un apoyo cognitivo o emocional para atravesar un trayecto que puede provocarte malestar o una crisis, por favor, levanta la mirada de vez en cuando. Viajas en transporte público, rodeada de otros seres humanos. Presta atención, aunque sea por un momento, a lo que ocurre a tu alrededor. Sé consciente de las demás personas, de cómo ocupas el espacio y de si alguien puede necesitar algo de ti, aunque solo sea un poco de consideración. En verano, el metro es todavía más insoportable. Si votaste por recortar los servicios públicos, quizá te lo merezcas. El problema es que el resto no. Parafraseando a Ricky Gervais, ser amable importa más que ser lista. No porque ambas cosas sean incompatibles, sino porque la inteligencia se desinfla cuando decidimos ignorar a las personas de nuestro alrededor. Ser amable implica un mínimo de conciencia. Y por algo se empieza. #TransportePúblico #ServiciosPúblicos #Amabilidad