Abrazame hasta que vuelva A/I Hace algunos días nos desayunamos que el colectivo hacktivista italiano Autistici/Inventati fue etiquetado como organización terrorista (setiembre de 2026) por el gobierno ultra derechista de los EE.UU. y por esta razón, sus dominios fueron levantados y sus servicios interrumpidos. Si bien el colectivo consideró dar la batalla legal, luego desistió y cerró sus puertas y esta noticia nos entristece. Internet tiene defectos, fue concebida para descentralizar conocimiento inicialmente en la esfera militar pero luego rápidamente la academia y las universidades tomaron la posta y construyeron los orígenes de la internet tal como la conocemos, o conocíamos. Su cometido era, de nuevo, descentralizar información. Así surgieron las colaboraciones a distancia, los newsgroups, las listas de correo electrónico, el chat. Todo se hacía con seudónimos, con cierto anonimato y libertad para colaborar. Luego eso cambió, la internet se capitalizó, vinieron las empresas tecnológicas, el espionaje de la actividad de los usuarios, el tener que identificarte todo el tiempo, el minado de datos. La información se comoditizó y por ende, comenzó la monetización de los usuarios por parte del gran tecno-capital. Los datos son la nueva materia prima de la cual se alimentan las grandes tecnológicas para venderte el próximo producto, mostrarte la próxima canción o simplemente monopolizar tu atención. Autistici/Inventati: No es terrorismo, es soberanía En este escenario distópico, varios esfuerzos han surgido para contrarrestar el avasallamiento de nuestros derechos digitales, muchas veces en forma de colectivos, grupos, organizaciones, hacklabs, en fin, personas organizadas, que buscan dar una alternativa saludable a estas plataformas que se adueñan de nuestras vidas y luego nos piden una suscripción de 5 dólares para seguir teniéndolo todo. Autistici/Inventati eran justamente eso, una alternativa saludable y anti-fascista a toda la basura distópica circundante y jugar la carta de declararlos «organización terrorista» es bajo, es rastrero, es lamentable y es injusto. Esto parece ser el viejo argumento de querer prohibir los automóviles porque los ladrones huyen en ellos cuando roban un banco, que es ridículo por su planteamiento y antojadizo porque a las grandes empresas, que seguro muchos «terroristas» usan, nadie las toca, pero sí se meten con una comunidad hacktivista independiente para sentar un precedente político y ejemplificador. Nuestro colectivo, aunque a una escala mucho menor y con algunos matices que nos diferencian, pretende ser también una alternativa y nos preguntamos si en algún momento no podríamos ser nosotres a quienes se les considere una organización terrorista. Manifestamos nuestra solidaridad con las personas usuarias y administradoras de Autistici/Inventati, lamentamos profundamente lo ocurrido y comprendemos la decisión tomada. A partir de su cierre, internet es un lugar más hostil, menos diverso, menos seguro, más militarizado y más distópico. Pensamos que la lucha por una internet más diversa, libre y descentralizada, continúa y no hay que aflojar. A la barra usuaria de A/I, toca juntar las cosas y buscar otras opciones, pero también toca organizarse, levantar nuevos servidores, más pequeños y más invisibles. Hablar con los que nos rodean y contarles lo que pasó, que sepan lo que pasó porque esto empieza así, pero no se sabe dónde termina. Episodios como éste nos ilustran de primera mano cómo es la calidad de nuestras democracias, cada vez más deterioradas, donde estamos cada vez más solos, más aislados de lo común, de crear nuestros propios espacios. Está todo pensado para que utilicemos los espacios propietarios (o jardines vallados) donde se nos vigila, se nos explota y se nos exilia si decimos algo que no les gusta. Por eso no nos pueden perdonar que seamos capaces de crear nuestros propios servicios, que podamos escapar, porque es eso lo que está en disputa: el espacio digital común, el club o el cine de barrio, la plaza que mantienen los vecinos y vecinas, la biblioteca comunitaria, la huerta, llamalo como quieras. Para ellos es una amenaza que nos podamos organizar, porque si podemos, entonces nos damos cuenta que no los necesitamos. Seamos fuertes, hagamos comunidad. Más información: https://es.wikipedia.org/wiki/Autistici/Inventati