Preparando un capítulo de Rapsodia Mix sobre Emily Dickinson, una escritora estadounidense del siglo XIX, pienso que las relaciones epistolares fueron el Internet antes de Internet.
Dickinson, con apenas 30 años, decidió recluirse en la (magnífica) mansión de su padre y no volver a salir de allí.
Lejos de vivir aislada, estableció intensísimas relaciones por carta con sus seres queridos y admirados.
Además, el periódico y la gran biblioteca de su padre completaban su perspectiva del mundo.
Pero sobre todo se relacionaba por sus cartas, que, al revés que internet, no estaban intervenidas por empresas ni por estados. En ellas solo regía una comunicación limpia entre almas afines, que se acompañaban durante décadas o semanas, a través de esta intimidad llena de escritura literaria.
Salvando todas las nostalgias, creo que los que amamos vida hogareña, y comunicarnos a través de la palabra escrita, podemos aprender algo de esa bellísima etapa de la comunicación humana.