@lisrosello quizás la gente haya dejado de creer en la tecnología como fuente de progreso, en el sentido de mejorar sus vidas, un sentimiento seguramente justificado por lo que ha ocurrido en los últimos años. Aunque también quizás porque mi generación ha flirteado continuamente con las distopías. Uno de mis objetivos para mis últimos años de profesión es dedicar tiempo de mis clases a transmitir el mensaje de que el futuro no está escrito y que seguimos teniendo cierta capacidad de crearlo.