Uno de los efectos que menos me esperaba de "bajarme del algoritmo" y dejar las redes sociales comerciales es que ya no tengo casi ningún impulso de consumo. Es decir, no tengo ninguna necesidad de renovar nada hasta que literalmente se cae a trozos.

Sale un teléfono nuevo, miro el mío y pienso "qué suerte que aún funciona".

Lógicamente compro cosas, pero sólo lo que me apetece... que suele ser leer y jugar a videojuegos (99% de un sólo jugador y offline).

Quién lo iba a decir, todo ventajas.