Elektrine lite

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@kaabi@tuiter.rocks

Post #3249233

2026-04-14 17:18 UTC

Esto es un escrito incompleto, tengo muchas cosas que cambiar además de reestructurar mis ideas pero aún así me gustaría compartir este cachito feo, está fuertemente inspirada en videos informativos, cosillas que he leído y demás interpretaciones personales Da para replantear nuestros hábitos de consumo caer en cuenta en como el sistema ha mercantilizado nuestro deseo y lo ha dosificado a costa de nuestro propio sistema límbico, las empresas activamente compiten para ganar nuestro deseo, nuestro deseo de alimentarnos, de beber y de entretenernos por mencionar unos cuantos, pasa que el deseo se ha pervertido hasta el punto de "desear un deseo" sin siquiera necesitarlo, es de ese modo que operan empresas de alimentación con productos carentes de valor nutricional pero con altos componentes adictivos como la coca cola. Hoy en día no tomamos refrescos/bebidas azucaradas por sed sino la costumbre, rara vez tomamos bebidas energéticas por tener agotamiento, comemos auténtica chatarra sabiendo que no nos va a llenar, deseamos la sed aún cuando existen alternativas mejores al diabetes embotellado. ¿Qué queda entonces de una persona que desea un deseo? Aquella que desea comer sin hambre, beber sin sed, entretenerse sin antes sentir aburrimiento. Desarrollamos una intolerancia aberrante hacia el aburrimiento que nos vuelve emocionalmente incapaces de manejarnos como los dichosos niños Ipad, somos esclavos de nuestros impulsos, de instintos que no podemos regular por estar sometidos al deseo, La novela Un Mundo Feliz se ambienta en una distopía en la cual se desarrolla una droga llamada Soma con el propósito único de reemplazar cualquier sentimiento negativo por placer. Que aterrador sería reemplazar el dolor de una muerte o la insatisfacción de un trabajo por placer, ¿Dónde queda la acción si podemos reemplazar cualquier pensamiento negativo por goce?

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